De la manera como nos vean en la sociedad chilena, dependerá el éxito de una política socialista, de modo que no es lo mismo decir una cosa y expresar en los hechos otra cosa.
Los valores supremos de la democracia, la libertad, la solidaridad y la igualdad, serán sólo posible si el colectivo socialista, hombres y mujeres de todo chile, expresan en sus actos estos principios.
La vida de un militante socialista debe, en todo momento, apegarse a una conducta que vaya de acuerdo a sus principios, dicho de mejor manera, no podemos decir o pedir a la ciudadanía el apego a nuestros principios si en la práctica, individualmente o colectivamente, en nuestros hechos, no los practicamos.
El devenir histórico, señalado por nuestros fundadores nos exige lo anterior, sin la praxis de la teoría no hay realidad histórica que se pueda construir. La ciudadanía demanda de la política, y por supuesto, también de la política socialista una praxis con la doctrina y la idea.
No podemos cambiar el curso de los hechos, sin la debida consecuencia con las ideas que planteamos dentro de una política socialista, por lo tanto, sin praxis no hay teoría que se convierta en realidad.
Y como se trata que los demás compartan nuestras ideas, expresadas en una política socialista, lo determinante será, entonces, estar a la altura de lo que la gente espera y demanda de un partido socialita, que en Chile, pese a nuestra convocatoria, existe y es una realidad por los miles de miles de socialistas, que en todos los rincones de Chile, hay.
Las puertas del socialismo chileno deben estar abiertas para todos los chilenos y chilenas, pero para que éstos decidan entrar, sólo lo harán en la medida que el Partido Socialista de Chile, o sea, todos sus militantes, los interpreten, los expresen y actúen en consecuencia con lo que creen. Sin la confianza de la gente no habrá respaldo ni subterfugio que valga para la validez de nuestras ideas.
El socialismo chileno sólo será chileno si efectivamente cuanta con la confianza de los chilenos, por lo tanto, no da lo mismo como nos vean. De la manera como nos vean determinará el éxito de nuestras políticas y la concreción de nuestros principios en la sociedad chilena, que desde luego, debe ser el ideal a seguir de todo socialista.
I.- Nuestra conducta
Cada militante del Partido Socialista ingresa a él voluntariamente, viendo en el partido las ideas y la gente que el comparte conforme es su ideario de vida y de sociedad. Sin la debía acogida a estos requerimiento no sería posible el ingreso de nuevos militantes, pero también sin la debida conducta, a estos idearios, que expresen sus militantes que ya militan, tampoco sería posible el ingreso de ellos.
Entonces, ¿Cuál es el fin de un militante socialista en el Partido socialista?. Sin lugar a dudas, debe ser la concreción de sus ideales en la sociedad chilena, junto a otros, hombres y mujeres, que comparten su mismo ideario.
Pero la sociedad chilena es diversa y heterogénea, por lo tanto, no todos pueden pensar y creer de la misma forma, de manera, entonces, que su convocatoria, no es por un mandato o por la simple presentación de las ideas. Hay mucho más que ideas en la convocatoria de los chilenos o de la sociedad chilena, ésta demanda hechos, actos, consecuencias, y particularmente, frutos de lo que se expresa en las ideas y en los que las expresan.
No porque los socialistas planteemos nuestras ideas o política a nuestros compatriotas, sólo por este hecho, tendremos su convocatoria. El esfuerzo de convocar a la sociedad chilena a nuestros ideales socialista va más allá de sólo plantearlos, demanda con rigurosidad y recelo expresarlos y practicarlos
Lo hechos son más que las palabras, nuestras prácticas son más que nuestras ideas y nuestra conducta más que cualquier doctrina.
II.- Nuestro Partido
La estructura orgánica, la representación en hombres y mujeres de nuestras ideas, sólo podrá determinar el curso de los hechos si todos concurrimos responsablemente a respetar los acuerdos, a los que colectivamente hemos llegado. El respeto a la institucionalidad partidaria, con las imperfecciones que tenga debe ser en todo momento la máxima de nuestra conducta colectiva ante la sociedad chilena, si no nos sabemos gobernar entre nosotros mismos, que debemos pensar igual, difícilmente la sociedad chilena creerá que los podremos gobernar a todos ellos.
Sin respeto, no hay gobierno, sin respeto a las autoridades elegidas no hay gobernabilidad, y sin gobernabilidad no hay posibilidad alguna de implementar una política socialista en la sociedad chilena. Tal vez hoy no nos representa el modo como se desarrolla la democracia interna, tal vez el de ayer si y tal vez la del futuro será totalmente distinta al pasado y al presente, pero ¿cuál debe ser siempre nuestra manera de funcionar dentro de la estructura partidaria?.
El partido es la cara de nuestras conductas colectivas, es la expresión del colectivo frente a la sociedad, es lo que los chilenos observan directamente. De lo que ellos vean determinará su convocatoria a nuestras ideas o la política socialista que queremos implementar, como dijo nuestra presidenta socialista: “No da lo mismo”.
III.- Nuestras ideas
Nuestras ideas, las del pasado, del presente y del futuro serán las mismas. El Partido Socialista no cambia, sus principios y su doctrina serán siempre los mismos, nos equivocamos si pensamos que el tiempo, las circunstancias y las nuevas necesidades de la sociedad chilena cambiaran nuestra manera de ver las cosas.
Distinto, tal vez, sea la implementación de una política socialista, pero siempre nuestras ideas serán transversales a todos nuestros desafíos, a todas las nuevas realidades, a todos los nuevos problemas y a todos los nuevos proyectos de futuro, porque siempre estará presente, en cada militante socialista, el acento de una concepción más libre, justa, solidaria y democrática que respete, proteja y no vulnere a nuestros compatriotas, en particular a los más marginados, desprotegidos y desposeídos de nuestro país.
Sin nuestras ideas no hay convocatoria al socialismo, sin nuestra política socialista no hay construcción de una sociedad más justa y solidaria en nuestro país, que mejore la vida de sus hombres y mujeres con sus hijos y sus familias.
Nuestra apariencia, entonces, debe reflejar la política socialista, si queremos convocar a la sociedad chilena.
Hernán Vargas Canivilo
Comité Central II región
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